Una empresa con la que trabajamos invertía aproximadamente $800.000 por mes en publicidad en Meta. Tenían buenos creativos, un media buyer sólido, y resultados razonables.
Cuando implementamos el sistema de tracking de conversaciones y empezamos a preguntar a cada nuevo cliente cómo habían llegado, algo no cerraba.
Llegaron por referidos, no por publicidad
De 7 clientes nuevos en el mes, 5 vinieron por recomendación de una sola persona
La distribución real de adquisición
No por Meta. No por Instagram. Por una persona que les había hablado bien del negocio.
El problema de atribuir todo a la publicidad
En la era de los pixels y los dashboards de Meta, hay una tentación muy fuerte de creer que sabés exactamente de dónde vienen tus clientes.
La trampa de la atribución de último click
El pixel te dice cuántas personas vieron el anuncio antes de convertir. Pero no te dice si ese cliente ya te conocía por otro lado, si alguien le había recomendado antes, o si el anuncio fue solo el último empujón de un proceso que arrancó por otro lado.
El costo real por canal
¿Qué hizo el dueño con esa información?
El canal más barato que tenés
Los referidos son el canal de adquisición más eficiente que existe para la mayoría de los negocios PyME. Y casi nadie los trabaja sistemáticamente.
El costo de adquisición es cercano a cero. La tasa de conversión es más alta porque el cliente llega con confianza previa. El lifetime value tiende a ser mayor porque el vínculo inicial ya tiene una carga positiva.
Pero casi ningún negocio lo trabaja de forma sistemática. Confían en que pase solo, y a veces pasa, pero no lo miden y no lo potencian.
Lo que deberías saber de tu negocio
¿Sabés de dónde vienen tus clientes? No a nivel de suposición. A nivel de dato.
El primer paso es simple
Preguntarle a cada cliente nuevo cómo llegó. Sistemáticamente. Sin excepción. Y registrarlo en algún lado que no sea la cabeza del vendedor.
Lo que encontrés probablemente te sorprenda.